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viernes, 25 de enero de 2013

Quimérico nocturno



En una noche oscura, llena de gélidas preguntas más que de estrellas, desperté enredada en los brazos de Morfeo. Decidida a dejar el cuerpo de mi amante nocturno me levanté de la cama y caminé a través de la habitación azul. Todo estaba tenebrosamente en silencio.  La piel de mis pies en conexión con todo mi cuerpo se estremecía al deslizarse por el helado pasillo. Una pequeña ráfaga de viento levanto mi delgado vestido nocturno, más blanco y trasparente que mi piel desnuda. Sigilosamente abrí la octava puerta. Mi respiración se aceleraba y rompía la armonía de los acordes de una noche fría de enero. Al fondo de la habitación, entre una ventana y un reloj que marcaba la hora veinticinco, encontré un cuerpo recostado en una cama obscura, más obscura que una noche sin estrellas. Mi mano derecha tocó sin querer, como atraída por necesidad, la piel ardiente de quien dormía en esa habitación. Mis delicados dedos recorrieron cada centímetro de ese cuerpo robusto, despojado de todo lo que no deja ver la pureza del ser humano. Mi respiración se hizo más pausada mientras veía ese cuerpo retorcerse al ritmo de un delicado y profundo suspiro. Mi piel sintió un ligero escalofrío al sentir una mano tibia entre mis piernas. Una mano que descubría el manto sedoso de mi piel. Una mano firme y tímida a la vez. Arrebatada por una sensación alucinante, sentí como ese cuerpo desnudo se levantaba de su lecho nocturno y recorrió con besos helados mi espalda caliente. Sus brazos ataron mi frágil cuerpo a su cuerpo. En un millón de viajes en el tiempo, más rápido que la luz, mi cuerpo se fue deshaciendo. Al termino de un beso me recostó en su pecho. Cansada por el baile de Diana y Apolo, me quede dormida en los brazos de mi nuevo amante. Celoso Morfeo, arrancó de mis sueños esa dulce morada. Lastimada por cupido desperté en medio de un océano de llanto.


lunes, 2 de julio de 2012



Como una droga en el cuerpo sentí la tormenta de sus manos sobre mi pecho. A lo lejos, una respiración en cortes metalúrgicos interrumpía el silencio ensordecedor. Su lengua traspasaba mi humedad y se enredaba en el baile de caricias, una tras otra ¡Maravillosa sensación de deslizamiento etéreo!  Sentí en mi pecho una oleada de deseo. Mi cuerpo se entregaba a la penetración de sus manos, mientras sus besos encendían la sangre magnetizada por un sueño. Miles de vibraciones, sutiles exaltaciones, sensaciones que recorren la cabeza y terminan en la planta de los pies. Juego de seducción. Una mirada que inquietó mi estado tropical. Por un instante sentí su deseo, firme, vigoroso, seductoramente exótico. De nuevo un beso, chispeante, mortal. Su cuerpo junto al mío. El fuego de su veneno inundó mi vientre y el aire se volvió azul a nuestro alrededor. Danza mística de dos cuerpos recorriéndose, reconociéndose, componiendo una melodía nueva. Cálido aliento en la piel. Ráfagas de sensaciones meteóricas. Enredada en un mar de deseos descubrí que tus ojos estaban en otro planeta, un espacio distante; tu voz era un susurro inalcanzable, cadencia que lastima las notas de tu recuerdo. Saberte un sueño. ¡Qué triste que estés tan lejos!

viernes, 1 de julio de 2011

Un Adonis para una Eva/Una Venus para un Adán

Lempicka

Rodin

Canova

Guido Reni

Rubens

Ticiano


lunes, 30 de mayo de 2011

Me ha pesado la obligación

Duma
Me he quedado con muchas, muchas ganas de besarlo. De darle una mordida en el omoplato y derretirme de nuevo en sus brazos. Tristemente, el instante duro poco. Mi mood de niña buena me hizo regresar a mis obligaciones de hija-enfermera. Mi madre en el hospital y yo en su casa. Comimos juntos y las ansias y el calor que consumía nuestra piel. Esa piel que se identifica, que arde lentamente y que despierta los sentidos, provocando el ligero escalofrío que recorre la espalda. Saberme presa del artista y tener que huir, no por gusto, sino por obligación. Mi piel bañada de un involuntario rocío pedía a gritos un beso con sabor a frutos rojos, un beso frío en una espalda caliente. Quise besarlo, pero sabía que en el momento de hacerlo no iba a poder escapar de sus caderas sabias y sus manos tibias. Manos que dibujaban la mariposa perdida en mi espalda y provocan un dulce vértigo en mi respiración. Mi cuello ansiaba esa mordida a punto de nieve, a punto de estallar en una danza de aromas cítricos, a punto de durazno, de té verde, de tamarindo y café. Lo soñé una noche antes, entre amantes y gritos de amor en la ventana de mi casa, esa que mira a Paris. Lo soñé mientras lo veía deslizarse de un lado a otro, mientras susurraba el ingrediente secreto de sus besos mojados. Lo soñé mientras recordaba la hora de partida, mientras sentía ese roce inocente pero intencional, seguido de una mirada que terminaría con un beso a punto de explosión y una caricia en la pierna incauta debajo de la mesa. Quise ser su presa, pero el momento se escurrió en un tiempo inoportuno. Recogí mis ganas y la lluvia, ahora, moja mi piel y apaga mis deseos.

jueves, 26 de mayo de 2011

Hoy tengo ganas de...


Hoy tengo ganas de ti. Tengo ganas de tu sabor a mezcal y una noche de tango. Quiero sentir tus manos deslizándose por mi cintura mientras coordinamos unos acordes con Gardel. Hoy tengo ganas de sentir tu respiración sobre mi vientre y tu beso tatuando mi espalda. Quiero respirar tu aire y viajar al centro de tu planeta. Hoy tengo ganas de ti y decirte al oído que quiero beberme lo prohibido. Quiero rodear tu cuello con mi sigiloso sabor a mi miel, enredar mis dedos en tu cabello y escuchar tus versos pintados en tu cuerpo. Quiero sentir el lenguaje de tu piel y el idioma de tus besos. Hoy tengo ganas de escuchar tu voz y oler tu aroma, descifrar el secreto tus caricias. Quiero morderte y dejarte alguna marca, sudar hasta que sea necesario volver a empezar. Hoy tengo ganas de una piel húmeda y besos mojados, de sábanas calientes y tu cuello pidiendo a gritos una mordida apunto de nieve. Hoy tengo ganas de ti y Paris vendrá por mí.

viernes, 13 de mayo de 2011

Primavera

Nath-Sakura
Todavía dura la exuberante primavera;
el rojo intenso y el blanco inmaculado
delicadamente invitan al amor
a todas las mujeres y doncellas:
las cerezas ofrecen su beso al crecer
e invitan a los hombres a probarlas,
incluso las manzanas maduras antes de tiempo
y se ciñen amablamente en la cintura.
Todo son emblemas de amor y gritan:
"Damas, moriremos si no nos arracáis"
John Fletcher

martes, 5 de abril de 2011

Single lady

Jack Vettriano
Los días de single lady me tienen un poco exhausta: las fiestas, la playa, los recorridos por la Condesa y la Roma, las cenas coquetas con Don Nuevo-cada-fin-de-semana, las visitas mágico-místicas de Tess, los meseros argentinos, el Jack-Daniels, el té chai con Chai, los recorridos obra de teatro-Coyoacán con los híbridos historiadores de la Ibero, las platicas para mi nuevo proyecto de semana santa, los exámenes pachangueros de los artistas e historiadores de arte, inauguraciones de galerías y exposiciones, el karaoke y Hahha con Hookah y las amigas, incluso, el trabajo han ocupado mi agenda y sólo dejan espacio para el cambio de zapatos y ropa interior. Los reclamos de mi sacro santa madre empiezan a manifestarse con un dejo de enojo pasando a la furia incontrolable bañados con una pizca de chantaje: “¿a qué hora llegas?; ¿llegas?; ¿otra vez?; pero acabas de llegar; ¿y esa maleta?; ¿cuándo sales conmigo?; estoy marcando con plumón rojo los días que sales; ¿te estás cuidando?; ¿quién es él?; ¿argentino?; ¿francés?; ¿ingeniero?, ¿artista?, ¿chef?, ¿no es muy pequeño para ti?; ¿no es muy grande para ti?; me siento tan solita ¿vamos por un café?; no te he visto en toda la semana; ¡aquí no es hotel!; ¡respeta mi casa!”. A lo que concluyo:

1.- Los días de single lady me están llevando por el camino de la perdición-diversión en extremo y están afectando la salud mental de mis padres.

2.-Los días de single lady están poniendo al descubierto mi mojigatez, y, sobretodo, mi ninfomanía clandestina busca liberarse del régimen moral-social-familiar.

3.-Los días de single lady me están volviendo cada día más exigente en aquello de los trucos sexuales, la duración de mi pareja en turno, y la cantidad de orgasmo que puedo lograr con Don Nuevo-cada-fin-de-semana (tal vez, decir Don Nuevo-cada-fin-de-semana sea una exageración, pero para mi pequeño mundo pasado esto es la revolución del runway).

4.-Mi mente pseudo-intelectual se está volviendo brillantemente perversa y manipuladora.

5.-Si sigo de single lady desenfrenada, mis padres me correrán de casa (ojalá eso ocurra pronto).


6.- Los días de single lady me han demostrado que no importa la edad; los niños casi adultos veinteañeros están llenos de hormonas y le echan muchas ganitas en aquello del forcejeo, y los adultos contemporáneos son seductoramente experimentados (por supuesto que hay sus excepciones y una se lleva sus desilusiones).

7.- Una single lady debe mantener la mente abierta para todo y para todos (aclaro, hay que tener un bestiario para distinguir cuál especie está en peligro de extinción, cuál especie se va directo, sin escalas, al cajón de oldies, cuál especie debe mantenerse en cautiverio, y de cuál especie hay que salir corriendo. NOTA: Se recomienda tener en el bolso un repelente contra mordeduras de insectos peligrosamente venenosos).

8.-Los días de single lady se han vuelto mi deporte favorito. Por lo que declaro que toda mujer debe disfrutar de su soltería y vivir y practicar, aunque sea, medio año el deporte de “chocar carritos” con múltiples conductores (y sí, me vale, me cae bien decir chocar carritos y qué y qué).


9.-Los días de single lady me han demostrado que, aún, me falta mucho camino por recorrer para volverme una heart breaker (mi corazón de pollo me impide decir “no” con facilidad).

10.- Los días de single lady no se disfrutan si una tiene remordimiento de conciencia, si una no prueba de todo y, sobretodo, si una no aprende a pedir perdón en lugar de permiso.

Gracias a Dios soy una bendita single lady.

jueves, 10 de marzo de 2011

Solarixx

Y allí, en una cama mísera y vulgar
poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
sensuales y sonrosados por el vino,
sonrosados de tanto vino que incluso ahora,
cuando escribo, después de tantos años,
en mi casa solitaria, vuelvo a embriagarme.

C.P. Cavafy

lunes, 6 de diciembre de 2010

Dulce bebida


Sin saber lo qué iba a pasar, te tomé por el torso y te besé. Tiré la moneda. Aposté por un camino. El aroma de tu suave caminar tremó mi cuerpo. La dulce melodía de tu voz confundió mi sigiloso andar. Entre velas y velos blancos, la danza prohibida abrió la puerta a un beso líquido. Llegaste con el viento. Siete sellos y siete pecados. Dulce tormento, azúcar en la sal, labios que rezan versos. Tiré la moneda, lancé una duda y terminé entre tus dedos. Cerré los ojos, las flores volaron, sin saber lo qué iba a pasar, te empecé a torturar. Suave delirio, tormento silencioso, mi lengua entre la tuya. Mi lengua en tu piel. Un viaje lejano y tu cabello enredado en mis manos. Las mariposas en el tiempo y un verso prometido desnudaron mi deseo. Por un instante fuimos fantasmas de la noche, cenizas de un fuego jamás encendido, fugitivos entre la gente, dos granos de arena ocultos en el mar. Las plumas volaron y las tintas chorrearon sangre y besos de un duelo sin despedida. Un beso en la mejilla, un adiós y la cara al aire. La moneda giro de bruces contra la máscara que oculta mi verdadero rostro. Un beso perdido, luna sin sol. Sueño prohibido, mi dulce bebida recuerda mis labios que ya no tocaran tus besos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Iordache-Levay/ Swinburne

Madalina Iordache-Levay

Y todo su rostro era miel para mi boca,
y todo su cuerpo, pasto de mis ojos;
los largos brazos ligeros y las manos más
cálidas que el fuego,
su costado tembloroso, el cabello con aroma
de sur,
los pies ágiles y claros, los espléndidos
muslos flexibles
y los brillantes párparados del deseo mi
alma.

Algernon Charles Swinburne

viernes, 19 de noviembre de 2010

Sangrienta obsesión


Tengo una fuerte obsesión con los vampiros, la cual no surgió a partir de la ñoña y aburrida saga de Twilight. Sin embargo, mi obsesión puede ser un poco ñoña, ya que me gustan los vampiros ñoños, y no precisamente hablo de Edward Cullen, quien me parece el vampiro más aburrido y feo de los vampiros ñoños. Me gustan los vampiros sexis e inocentes como Louis de Pointe du Lac en Entrevista con el vampiro o Bill Compton de True Blood o, el más ñoño de los ñoños, Stefan Salvatore en The vampire diaries. Y es que, hay un cierto romanticismo en los vampiros "buenos" que es demasiado seductor. Lo sé y lo reconozco, tal vez, sean más sexis Damon Salvatore o Eric Northman. Sin embargo, creo que, la maldad y la bondad en un hombre y, sobretodo, en un vampiro son dos combinaciones perfectas. Me encanta saber que el hombre con quien estoy es un cabrón de lo peor, pero a la vez, es el hombre más dulce y tierno conmigo. Me encantaría robarle un beso a un vampiro, ser su musa, ser una Elena o una Sooki.
Además, me gustan los juegos de mordidas, por eso no dudaría en dejar pasar a un vampiro sediento a mi casa. Le suplicaría que me convirtiera en vampiro para morder todo cuello hermoso que se me presente, bañarme en el líquido sanguíneo de cualquier criatura hermosa y dejar mis dientes impregnados en su piel.
Janne Pitkänen

lunes, 8 de noviembre de 2010

Paz-Uelsmann


Mis manos
abren la cortina de tu ser
te visten con la desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
inventan otro cuerpo a tu cuerpo

Octavio Paz

viernes, 29 de octubre de 2010

Spartacus. Blood and sand

Conocí a este hombre en alguna vida pasada. Cientos y cientos gritaban su nombre. En una lejana Tracia yo desperté entre sus brazo. Me trajo el recuerdo de un sueño no vivido, un sentimiento recorrido por mi espalda, un suspiro robado por un beso bebido en una fuente. Capua llegó. La danza mística me llevó a un escenario familiar totalmente desconocido. Recorrí el camino. Un grito ahogado. Lucrecia, seductora, miraba y se acercaba. Víbora devoradora de Batiatus. Su domina, mi domina. Su espada cortó el velo de mi cuerpo. Desperté en otro mundo, doscientos siglos antes y doscientos siglos después. El juego de máscaras. Pronunciaste mi nombre. Crixo bebió mi sangre y robó mi sudor. Desperté del sueño, te encontré sobre mí. Ilitia celosa corrió y nos encerró. No dejabas de mirarme. Sangre y arena. Doscientos siglos después y doscientos siglos antes, dos mundos paralelos, lejanos el uno del otro. Conocí a este hombre en sueños. Cientos y cientos gritaban en silencio. Gritos ahogados entre sábanas húmedas.


Un teléfono celular suena… “Ya llegué a casa. ¿Qué haces?”… “Duermo”… “¿Sueñas?”... “Sí, sueño contigo”… “Te amo, que descanses”… “Igualmente… (buenas noches Spartacus)”

jueves, 7 de octubre de 2010

Fotografía erótica

Muchos historiadores del arte han subestimado la calidad y la importancia de este tipo de producción fotográfica, la consideran vulgar e inmoral. Sin embargo, para hablar de fotografía erótica como arte hay que entender que ésta busca la belleza del cuerpo humano con un refinamiento que la hace diferente a la fotografía pornográfica. Los artistas buscan en la fotografía erótica la belleza en la composición, equilibrio e iluminación en la exaltación del cuerpo desnudo. El fin del desnudo erótico es sugerir sexualidad, invitar al deseo, provocar, estimular, a diferencia del desnudo pornográfico que lo muestra todo, exhibe sin restricciones.
En 1845 aparecen los primeros daguerrotipos, de pequeño formato, con motivos eróticos. Estos daguerrotipos mostraban de manera explícita el cuerpo desnudo de prostitutas, bailarinas o jóvenes anónimas. Tal vez, el mismo Louis Jacques Mandé Daguerre haya realizado la primera fotografía erótica al fotografiar las estatuas de yeso que hacían alusión a las tres gracias. A partir de ese momento hasta la fecha, la fotografía erótica ha causado polémica, ha sido odiado y amado, perseguido y adorado, ha dado mucha tela de donde cortar.
He aquí una pequeña lista de mis fotógrafos eróticos preferidos:

1)Robert Mapplethorpe

2)Marc Hoppe

3)Vadim Stein

4)China Hamilton

5)Herb Ritts

6)Jan Saudek

7)Broke Shaden

8)Luminisity

9)Joe Gantz
10)Jerome Abromovitch
11)Patti Levey
12)Beatrice Morabito
13)Jimmy C
14)Irina Ionesco
15)Solarixx
16)PJ Repyilehouse
17)Carla van de Puttelaar
18)Elene Usdin
19)Jaime Ibarra
20)Pierre et Gilles
...y una lista interminable...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sabias palabras de un diario

Rodan, El ídolo eterno

Diré que nunca tuve predilección por ningún amante...¡Nada de pasión ciega y atracción fatal! Por suerte para mi tranquilidad mental y felicidad, es algo que dezconozco. Siempre he considerado que lo del amante predilecto es un mito, una palabra vacua...Cualquier hombre bien parecido y afectuoso que me haya dado con franqueza su cuerpo, su amor y su dinero, tiene todo el derecho a creerse y llamarse mi amante preferido, mi amante de una hora, mi pareja de un mes y mi amigo para siempre.

Cora Pearl

jueves, 9 de septiembre de 2010

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Alma

China Hamilton
Alma, con su vestido trasparente, corrió a sus brazos. Por un momento sintió la fugacidad del tiempo. La luz se fue. Alma abrió sus ojos y descubrió que el viento era más rápido que el susurro de un adiós. Su amante había desaparecido. Alma cerró sus ojos. Volvió la luz. En ese momento, Alma vibró al sentirse atada por un fantasma que la invitaba al corredor de lo efímero. Sus pies descalzos tocaron el suelo mojado de una lluvia interminable. El frío recorrió su desnudo cuerpo y la abrazó desde la tibia hasta su cuello. La tierra retumbó. Sus piernas largas temblaron. Alma sintió un lazo que apretaba sus finas y delgadas manos. Su nuevo amante la detuvo en medio de la tempestad, se sumergió en ella bajo la lluvia. Alma no podía reconocer a su amante, la luz la cegaba, el tacto la quemaba. Atada a un sentimiento desconocido, Alma se dejo llevar por el viento, más rápido que el susurro de un beso. No reconocía el sudor palpitante de sus manos. No reconocía el sabor de sus besos. Alma abrió y cerró los ojos. Grito al aire. Grito mil veces un te amo. El fantasma enfureció. Perdido en la irá apretó más fuerte sus manos. El fantasma enfurecido, perdido por la irá la mató. Alma cerró y abrió sus ojos. La luz que nublaba su vista la dejo ver. Ella era un fantasma. Fantasma que despertaría de un sueño que jamás quiso soñar. La confusión la ató a la muerte. Alma confundió a Júpiter con Marte y ahora se lamenta por la fugacidad de lo efímero.

martes, 24 de agosto de 2010

¡Qué dios me perdone!


¡Qué carajos! Han venido a MAL comentarme que la entrada Ecce ancilla Domini es una vulgar herejía. Me han dicho que me iré al infierno y sin hacer ninguna escala. Que el “niñito dios” nunca fue engendrado por un ángel, sino por obra divina del Espíritu Santo. ¡Yo que creí que nadie me leía! Y ahora resulta que me lee gente que me acusa de hereje. Pues sólo me queda decir que, si me viene en gana escribir sobre cómo el ángel Gabriel se tiro a la virgen María, que me perdone diosito, pero me voy directito al infierno. Y la verdad es que si yo fuera la virgen María y se me topara un ángel divino, me dejaría someter por su santísima gracia. Ahora por este comentario, no dejo de pensar en el ángel Gabriel, y todas las noches le pido a diosito que me mande un angelito para darme la bendición de buenas noches. Espero mi novio me perdone, pero en mis fantasías de putita también le rezo a mi angelito de la guarda para que no me desamparé ni de noche ni de día.

martes, 17 de agosto de 2010

Ecce ancilla Domini

Dante Gabriel Rossetti
Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel, ángel soberbio y fuerte, uno de los más hermosos y seductores del reino de los cielos, a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José de la casa de David, humilde y sin riquezas; el nombre de la virgen era María, su cara de niña era dulce y sus formas exquisitas, con maduros y encantadores pechos, maravillosamente llenos, pero tan redondos y firmes que seducían a cualquier ser del universo.
Y entrando el ángel de muslos carnosos y vigorosos (aún con manta) la contempló, trasportado por una visión de unas bellezas que podrían haber enardecido a un ermitaño moribundo, y dijo: “Alégrate, llena de gracia, el señor está contigo”. Ella, con sus largos cabellos rojos, se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. Dejando los santos pensamientos y las oraciones, el ángel comenzó a pensar en la juventud y en la belleza de ella, empanzaba a considerar qué camino debía emplear para que no advirtiese que él quería llegar a satisfacer su deseo sexual con ella. El ángel le dijo: “No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quién pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”. María respondió al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?”. El ángel supo que ella jamás ha conocido a hombre alguno y que era tan inocente como parecía; por lo que se le ocurrió cómo, aparentando servir a Dios, podía llevarla a hacer su deseo. El ángel Gabriel descubrió su cuerpo y le pidió a María que hiciera lo mismo; y se puso de rodillas como si fuese a rezar e hizo que ella se pusiera ante él. Y mientras permanecía así, encendido más que nunca el ángel en su deseo al verla tan bella, llegó la resurrección de la carne y le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios” El ángel puso su mano sobre su hombro, y suavemente, con ternura, empezó a bajarla por la curva de su espalda, ciegamente, con un movimiento acariciador, hasta la curva de sus muslos en cuclillas. Y allí, su mano, suavemente recorrió la curva de su cadera con una caricia ciega e instintiva, la abrazo con gran fuerza y comenzaron a besarse. Ella permaneció silenciosa, como durmiendo, como en un sueño. Él entró en ella inmediatamente, penetrar la paz terrena de su cuerpo suave y quieto. Para él fue el momento de la paz pura la entrada en el cuerpo de María. El brote de su semen en ella se reflejaba en una especie de letargo del que ella no quiso despertar hasta que él hubo acabado y se reclinó contra su pecho jadeando dulcemente, ella le dijo: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel, dejándola, se fue.

martes, 10 de agosto de 2010

El Columpio

Jean-Honoré Frangonard
En el jardín de mis delicias, rodeada de azares, me columpio mientras tu mirada como el viento levanta mi falda. Una suave caricia descubre la profundidad de un mar oculto. El vaivén dancístico de los dioses nos trasporta al Edén. Cupido como testigo. Cantos místicos de sirenas y el aire que descubre mis piernas: Je ne battrai pas. Je te céde la place. Si venus est ma soeur, commune est notre race. Je sais faire des vers. Un momento de perdu ne pourra pas désplaire à l ´amour convaincu. En el juego de miradas te invito a pasar por mundos lejanos, en donde mis montes blancos se bañan con cascadas de agua dulce. Me columpio mientras miras por debajo de mi falda. ¡Que no te deslumbre la luz! Labios rosas. Miel y deseo. Te doy la bienvenida mientras me despido con un jamás: "vuelve pronto, que yo te espero entre fuentes y azares."